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domingo, 16 de mayo de 2021

Satélite prohibido -- Cristian C. Bellot

    


Satélite prohibido  



Capitán Jacobs (5)

La búsqueda de las piezas del Custodio lleva al capitán Jacobs y la tripulación de la Indiana a Nak’ke, uno de los cuatro satélites de Sel’lady, planeta de origen de los seldyanos. Allí, en algún lugar de la selva roja que cubre la mayoría de su superficie, esperan hallar la quinta y penúltima pieza.

A pesar de ser un lugar apto para la vida para las distintas razas de la Coalición, Nak’ke se encuentra deshabitado. Por un lado, debido al componente sagrado que le otorgan los seldyanos, siendo la encarnación de una de las deidades que crearon su mundo. Por otro, porque el consejo de la Coalición, como muestra de respeto a una raza aliada, estableció el satélite como un lugar de acceso prohibido.

Es por ello que Jacobs y compañía deben actuar con rapidez, desconectándose de la red, arriesgándose a que les confisquen la nave una vez regresen a la civilización.

Sin la posibilidad de que les encuentren los mercenarios de Godard, en un lugar inhabitado sin grandes peligros conocidos, la tarea debería ser fácil. Pero Jacobs sabe que nunca nada es fácil.







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 @níb@l  2021

domingo, 2 de septiembre de 2018

Héroe -- Cristian C. Bellot





Héroe 





Me llaman héroe. Solo porque salvé a una familia de un incendio en su propia casa. A mí, drogadicto, alcohólico y, según algunos, adicto al sexo: el paquete completo. Aunque nadie en el precioso y aburrido pueblo en el que vivo parece ser consciente de esto último: sus habitantes viven con una venda en los ojos ante todo lo que lleve el apellido Benson.

Buena parte de culpa la tiene mi padre, el hombre que puso al pueblo en el mapa, el más respetado y querido de todos los vecinos, reputado empresario de productos audiovisuales de cara al público, cruel traficante de armas en privado. También el hombre que me ha odiado desde el día en que nací y que no ha dejado de demostrármelo durante toda mi deprimente vida; creo que tiene algo que ver con que mi madre muriera durante el parto. El hombre que nunca me sostuvo entre sus brazos de pequeño (y que me habría tirado al suelo de cabeza de haberlo hecho), que tardó años en decirme una sola palabra. El hombre que no se deshizo de mí porque habría afectado de forma negativa a su imagen pública, y que luego optó por introducirme de la peor forma posible en el negocio familiar. El hombre al que pertenezco. El padre del año. Y del siglo.

Siempre he querido huir de él pero nunca me he atrevido; el miedo a sus represalias es más fuerte. Y por eso me refugié entre sustancias estupefacientes ilegales, la única manera que encontré de lograr algo de libertad. Porque no soy ningún héroe, solo un tipo que intenta sobrevivir en el mundo que le ha tocado vivir.





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