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viernes, 2 de noviembre de 2018

De legal a ilegal… historia de las drogas Por Federico Andahazi


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De legal a ilegal… historia de las drogas




Trama de narcos
Trama de narcos

Las drogas y el narcotráfico están generando un daño social irreparable en la Argentina. Lo comprobamos en su dimensión más descarnada en el caso Sheila, la chiquita asesinada por sus propios tíos, víctima inocente de un entramado de drogas y marginalidad.
Durante los doce años kirchneristas las redes que unieron narco y poder se desarrollaron y crecieron en todos los eslabones: desde los kioscos en villas de emergencia hasta la financiación de campañas millonarias, nada más lucrativo que un ejército de soldaditos velando por el ascenso meteórico de la narco-política. 
Algunos pensarán que el narcotráfico es un invento de estas últimas décadas, y si bien la connivencia con el poder fue escandalosa estos últimos tiempos, el uso de drogas no es nada nuevo, veamos qué nos enseña la historia.
En el año 1943 en nuestro país estaba vigente la ley 12.331 que prohibía los prostíbulos. Sin embargo, esta normativa no consiguió disminuir el comercio sexual, sino, al contrario,proliferaron nuevos ámbitos clandestinos en los que se mezclaba la prostitución con otras actividades delictivas como el tráfico de drogas, según consta en varios archivos judiciales.
A modo de ejemplos. En la calle Lavalle al 700, una francesa conocida como La Nicoletteregenteaba un prostíbulo y también vendía morfina y heroína. La esquina de Corrientes y Esmeralda era conocida como «Alaska», metafórica alusión al polvo níveo de la cocaína, que se vendía en varios de los burdeles clandestinos de la zona.
Un caso que consta en los archivos judiciales es el de seis ciudadanos chinos que formaban parte de una cadena de tráfico, venta y consumo de opio traído de contrabando en barcos orientales. La forma de operar de la banda consistía en forzar al consumo y provocar la adicción al opio de mujeres jóvenes para luego prostituirlas. Cabe señalar que la morfina, la heroína y el opio son aún más adictivos que la cocaína.
¿Pero en qué momento las drogas pasaron de ser objeto de consumo socialmente tolerado, a convertirse en sustancias no sólo prohibidas, sino demonizadas?
El consumo del opio estaba asociado a las costumbres chinas. Pero hasta el siglo 19, el opio y varios de sus derivados eran legales y estaba muy extendido en todo el mundo. Una enorme cantidad de productos, desde bebidas, infusiones, medicamentos, pócimas que se vendían en puestos callejeros, hasta caramelos que las madres daban a los niños con perturbaciones del sueño, contenían opio. En las farmacias podían comprarsetranquilizantes a base de opio.
Según las investigaciones del criminólogo alemán Sebastian Scheerer, cuando en 1898 Estados Unidos venció a España e invadió Cuba y Filipinas, los soldados estadounidenses, al relacionarse con las prostitutas filipinas, fumadoras de opio, no sólo mantenían sexo, sino que también compartían largas fumatas. Entonces las autoridades norteamericanas salieron a combatir el sexo y el opio como en los viejos tiempos, con la cruz y la espada.
En 1903 el obispo Charles Henry Brent propuso un plan radical: para terminar con el opio de Filipinas había que acabar, primero, con el opio en el Lejano Oriente.
Una comisión de Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, y Estados Unidos se reunió para aunar políticas en esa dirección. Así, el nuevo tablero de la política mundial quedó trazado por las coordenadas de las rutas comerciales del opio.
A partir de ese momento, Estados Unidos inició una campaña de satanización: el mal estaba encarnado por China. En 1912 se celebró la Convención Internacional del Opio en La Haya y se resolvió crear una ley para reglamentar la producción del opio a nivel mundial. Sin embargo, las demás potencias no estaban muy contentas con la flamante ley.
Holanda manejaba el monopolio del opio en sus colonias e Inglaterra lo producía en la India. Alemania no mostraba oposición, siempre y cuando la dejaran controlar el negocio de la cocaína a través del laboratorio Merck, que aquí popularizó su blanco producto con el término «merca».
De alguna forma Estados Unidos pudo controlar la producción del opio de Holanda e Inglaterra, contrapesándolo con la fabricación de cocaína alemana. Pero la Primera Guerra Mundial y la ulterior derrota de Alemania rompieron este equilibrio. Con la caída de los germanos, se interrumpió la producción de cocaína. La prédica de Estados Unidos se impuso y se limitó aún más la elaboración del opio.
La marihuana comenzó a extenderse a partir de la primera posguerra y la crisis económica global, dado que era la hierba que fumaban los pobres del norte africano, que jamás pudieron acceder al opio ni a la cocaína.
Afortunadamente, en estos tiempos hay buenas noticias. Entre diciembre de 2015 y febrero de 2018 se incautaron 313 toneladas de droga (entre marihuana y cocaína) y podemos ver, día tras día, los operativos, en algún caso encabezados por la propia ministra de seguridad, Patricia Bullrich. Pero el trabajo más grande está en la educación.
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@nib@l 2018